Las Palabras: Un arma que puede ser mortal.

72617_72618Continuando con mi cruzada por cambiar el mundo, la reflexión de esta vez hablará sobre un tema en particular, que ya hace tiempo lo había pensado, pero nunca lo había vivido tan de cerca. Para poner en contexto, desde hace tiempo tengo problemas con unas personas a la que quiero mucho, pero no me había dado cuenta de que, parte del problema son Las Palabras. Siempre he sabido que el uso del lenguaje tiene mucha importancia al transmitir nuestras opiniones o pensamientos a los demás, y el uso de las palabras les puede transformar o destruir. Hace algún tiempo un grupo de señoras que me pidieron les hable de mi fe, quedaron sorprendidas por como hablaba y lo que les transmitía, esto me quedo dando vueltas y pensando, si puedo transmitir paz a estas personas que no conozco, ¿Por qué a los que conozco y quiero me cuesta?

Emily Dickinson escribió: “Podría el labio mortal presagiar la carga no desvelada de una sílaba confiada, que la desintegrara en su peso.” Creo que por aquí va la respuesta. En las personas más cercanas confiamos y nos confiamos, estando tan seguros de que nos comprenderán, que no medimos ni cuantificamos el poder que pueden causar en ellas las palabras. Hablamos muchas veces en nombre de la sinceridad, o dicho de otra manera, en confianza. Esto lo tenemos que cuidar un poco ya que tenemos que tener presente, sobre todo si es una persona cercana y que queremos, pues mayor cuidado debemos tener al hablarle. No olvidemos nunca que, el silencio a tiempo es el9-cosas-sorprendentes-que-no-sabias-sobre-las-malas-palabras-5 mejor consejo que podemos dar y una palabra adecuada el mayor consuelo.

Otro punto de vista sobre este tema es la soberbia, que para mí es uno de mis mayores enemigos contra el cual lucho cada día con la espada de la humildad. He leído en el libro: “El manantial de la esperanza” de Timothy Radcliffe algo que me ha hecho reflexionar: “Nuestras palabras, tanto en la iglesia, como en nuestra sociedad, están con frecuencia cargadas de arrogancia. Una última cita de Havel: “deberíamos luchar juntos contra las palabras altivas, estar alertas a todo germen solapado de arrogancia que tiene la apariencia de humildad. Este no es obviamente un trabajo de lingüística. La responsabilidad por las palabras y con las palabras es un trabajo intrínsecamente ético. Como tal está situado más allá del horizonte del mundo visible, en ese reino donde habita la Palabra que existió en el principio y que no es la palabra del hombre”. Estas líneas me recuerdan que, “El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca” (Lc 6-45). Aquí está la clave para mí. ¿Qué clase de persona somos?, ¿Cómo son nuestros actos?, en definitiva ¿Qué tenemos en nuestro corazón?

Old Crab Apple Tree in MeadowsCuidemos nuestras palabras, escojamos cada una de ellas de una manera exquisita, que cada frase que salga de nuestra boca sea realmente una delicia para los oídos de la otra persona, ya que esa otra persona es única es su especie y se merece al hombre bueno, a lo mejor de mí mismo, a mí mejor versión. Procuremos de construir comunión y sanar heridas con nuestras palabras, utilicemos palabras para dar la bienvenida a un extraño, que anulen las distancias que provocamos con una palabra desagradable. Acerquemos nuestros corazones a los demás con nuestras palabras y construyamos así, poco a poco, un mundo más amable, y si no puede ser todo el mundo, por lo menos que sea el que nos rodee. Un abrazo a todos, espero les guste y hasta el próximo pensamiento en la noche!!!.

7 comentarios sobre “Las Palabras: Un arma que puede ser mortal.

  1. Es una realidad, mucha veces por confiarnos dañamos a los que nos rodean, pero ser sabio es reconocer y refrenar sus palabras, pues estas se pueden convertir en espadas con las cuales hacemos mucho daño. Hermosa reflexión.Saludos.

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  2. Totalmente de acuerdo. Las palabras tienen el poder de construir y destruir. Las palabras de otros se vuelven aveces nuestras voces interiores, sobre todo cuando se es padre es importantísimo saber que las palabras que hoy dices a tus hijos serán las voces que escucharán mañana. Además de lo poderosas que son en nuestra vida misma, lo que nos decimos a nosotros mismos tiene un gran poder. Tanto el poder de motivarnos, levantarnos y seguir o destruirnos y hundirnos cada vez más. Excelente entrada. Me encantó.

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