Ser auténticos: Práctico lo que predico.

“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario” (George Orwell). Esta es una frase que la escuche hace mucho tiempo y es cuando me decidí ser un revolucionario. Es complicado, no lo negaré, sobre todo cuando la verdad puede doler o hacer daño, pero creo que es siempre lo mejor. La clave está en saber decir la verdad, pero no verdades a medía, sino que toda la verdad, pero sin hacer daño o el menor daño posible, este es el reto para el revolucionario. Por otra parte, un tema muy cercano es ser consecuente con lo que decimos y hacemos, esto lo considero actuar en la verdad. En mi país hay un refrán que dice “no hay que ser como el cura gatica, que predica, pero NO practica”. Muchas veces somos inconsecuentes, pero no nos damos cuenta, quizás eso tiene menos gravedad, pero cuando es intencionado, es ahí el problema. Aquí una historia de mi libro favorito, el evangelio:

“¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».” (Mateo 21:28-32.)

Cuantas veces nosotros decimos que vamos a hacer algo y por distintas circunstancias no lo hacemos y faltamos a nuestra palabra, o decimos una mentira para quedar bien y hacer lo que nos apetece en vez de esforzarnos por hacer lo que nos están pidiendo o tenemos que hacer. En muchas ocasiones no sabemos el daño que podemos estar causando en las otras personas, simplemente por satisfacer mi comodidad y es aquí donde me viene a la mente una frase de Benedicto XVI: “El mundo te ofrece comodidad, pero no has sido hecho para el confort, has sido hecho para la grandeza”, nos olvidamos de que para conseguir lo que queremos tenemos que luchar por ello, para alcanzar la grandeza de vivir consecuentemente. Criticamos y exhortamos a los demás a cambiar sus vidas, a ser honestos, a vivir con integridad, a perdonar, a no tener un corazón resentido, a dejar el pecado y las adicciones, la deshonestidad y la codicia, no tomamos en serio en nuestra vida lo que aconsejamos a otros porque esto puede ser causa de esfuerzo y nos convertimos en hipócritas que damos el ejemplo contrario al que tenemos que dar simplemente por ocultar la verdad; por miedos o por orgullo, pero con esto no nos damos cuenta de que quizás la otra persona sabe toda la verdad, pero no nos quiere dañar y se calla quedando en el aire la atmósfera de la mentira que sólo con la misericordia y el amor se puede curar, de esto saben mucho los padres. Les invito a vivir siempre en la verdad, aunque nos cueste, y si en alguna ocasión hemos mentido, es el momento para ir y decir la verdad. Dejémonos sorprender y demos la oportunidad a la otra persona para que pueda vivir la misericordia, como sabemos, si así nos quitamos un peso de encima y podemos ser más felices.

2 comentarios sobre “Ser auténticos: Práctico lo que predico.

  1. El mundo no está hecho para vivir la verdad ni la transparencia. La realidad asusta, incluso a los más valientes. Muchas veces incluso nos atrevemos a decir que no le tememos al dolor… pero es justamente en el dolor donde nos refugiamos.

    Creo que el hombre valiente no es el que se atreve a decir la verdad a los demás. El hombre valiente es el que se atreve a decirsela a sí mismo. El que decide abrazar su corazón desgarrado sin retirar la mirada, sin pensar que todo va a pasar por que no, las cosas no pasan. Tenemos que aprender a vivir con ellas.

    Decir la verdad, ser transparente, con los demás está sobrevalorado. Donde realmente se juega la partida de los mayores es en la habitación de cada uno, por la noche, en la soledad. Ahí es donde un hombre es valiente o no.

    Predicar es absurdo. Simplemente seamos nosotros mismos. Seamos humanos, con anhelos y principios, pero siempre humanos.

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    1. Muchas gracias por tu respuesta me ha gustado mucho, pero no estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Pero si he de reconocer que hay un grado de verdad y que en otras tienes razón. Cuando dices que el mundo no está hecho para vivir la verdad, discrepo, te creo que la sociedad no está hecha para eso, pero el mundo sí, porque hay personas que quieren y viven está verdad y transparencia; serán pocas, pero las hay. No creo que esté sobrevalorado el decir la verdad, eso es una forma de defender la postura de la mentira de una manera muy fácil y mundana, por lo menos es lo que veo. Será difícil y costará, pero a la larga es mucho mejor vivir en ella, aunque cueste y sea algo que va a causar dolor, en un primer momento. Ahora bien, sobre el dolor, no existe la persona que no le tema al dolor, todos le temen, quien dice lo contrario, creo que miente; pero algo si es verdad, hay personas que han decidido enfrentarlo, vivir con el dolor y así superarse; esto sí que es más real. Que se refugian, no creo que el dolor sea un refugio, más bien creo que es la forma de hacer sentir lástima o de compadecer a la persona que sufre. Quizás eso sí, pero eso tiene un límite, pero refugio, la verdad que no lo creo. Por otro lado, estoy de acuerdo en lo que dices que el hombre valiente es el que se dice la verdad a sí mismo, pero creo que eso es el mínimo. Cómo pretendemos decir la verdad a otros si no somos capaces de decírnosla nosotros mismo, eso es aceptarse y conocerse, por lo menos yo lo veo así, esto es lo mínimo. Y, por último, efectivamente predicar es absurdo, pero vale la pena, eso lo tengo más que comprobado, desde mi experiencia y mi vivencia. Nada de lo que se predica desde el corazón y la verdad es desechado, sólo aquello que viene de la malicia, eso sí que es una pérdida de tiempo, pero predicar para ayudar a otros o para dar un testimonio, eso será absurdo, pero es lo mejor que puede hacer una persona. Esto también es de la mano, el ser nosotros mismos, no podemos predicar desde la mentira, sino más bien desde la verdad que ser auténtico y uno mismo, siendo más que “humano” (y lo pongo entre comillas porque creo entender lo que dices con esta palabra, pero no sé si es lo que pienso), sobre esto estoy muy de acuerdo contigo… un abrazo y nuevamente muchas gracias!!!!

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